La permanente es un proceso químico que altera la estructura del cabello, haciendo que se doble en rizos u ondas. Para conseguir este efecto, el peluquero envuelve el pelo tratado en unas varillas y le da una nueva forma. A pesar de su nombre, las permanentes no son permanentes, ya que sólo duran hasta que el pelo crece. La permanente masculina es lo mismo que la femenina: el procedimiento químico lo realiza un estilista profesional en una peluquería para transformar la textura del cabello de liso natural a ondulado o rizado. La permanente funciona mejor en personas con el pelo liso que buscan añadir textura y cuerpo. También funciona bien en personas cuyo cabello rizado ha perdido su movimiento. Lo ideal es que la permanente masculina se realice en personas con poco o ningún color añadido o decoloración en el cabello. El cabello puede someterse a una permanente para conseguir el aspecto deseado. Los rizos pueden ser tan sueltos como las ondas playeras desordenadas o tan apretados como los tirabuzones. Para conseguir diferentes looks, el peluquero utilizará barras de espuma blanda o barras duras para enrollar el pelo. La firmeza de los rizos depende del diámetro de la barra que utilice el peluquero. También se pueden utilizar varillas con calor. Dependiendo de tu rutina de cuidado del cabello y de la rapidez con la que crezca, la permanente masculina dura entre dos y doce meses.