El principal púnto crítico en el mantenimiento de las canas, tanto naturales como coloreadas, está constituida por reflejos cálidos. En cuanto al gris natural, con el paso de los años se interrumpe la producción de melanina y el cabello se vuelve sal y pimienta, o blanco, con tonalidades cálidas. Aquellos con cabello claro corren el riesgo de tender al amarillo, mientras que aquellos con cabello más oscuro tienden al castaño rojizo.
El cabello decolorado también presenta el mismo tipo de riesgo: debido al sol y otros agentes atmosféricos, el color cosmético puede volverse progresivamente más cálido. Para contrarrestar este efecto amarillo, es fundamental ponerse en contacto con un salón profesional que pueda crear el color frío que más se adapte a ti. Una vez en casa, recuerda usar champú y acondicionador con pigmentos que "enfríen" el color.